Aunque a primera vista esta criatura tiene la apariencia de una humana bien proporcionada, un vistazo desde más cerca revela un rostro horrible, coronado por una masa de serpientes que se retuercen y sisean en vez de cabello, unos ojos que brillan con un rojo profundo y cruel y una piel escamosa, de color tierra. La medusa (hay medusas varones, pero son la excepción) es una criatura odiosa y repulsiva, que petrifica a los seres vivos con su mirada. Valora los objetos de arte, la joyería fina y la riqueza. A menudo, sus actividades están dirigidas a conseguir estos objetos. Este ser no se diferencia de un humano a una distancia mayor de 30 pies (o incluso mas cerca, si oculta el rostro). La criatura viste a menudo con prendas que realcen su cuerpo mientras oculta el rostro tras una capucha o velo. Las medusas se encuentran casi en cualquier clima. Algunas habitan en grandes ciudades, trabajando en los bajos mundos del crimen para conseguir sus objetivos. Unas cuantas medusas han formado grupos de atracadores o cábalas de contrabando organizado. La medusa típica mide 5 o 6 pies de estatura y pesa aproximadamente lo mismo que un humano.
Combate
La medusa intenta disfrazar su verdadera naturaleza hasta que la víctima prevista se encuentra dentro del alcance de su mirada petrificadora, empleando juegos de subterfugio y engaño para convencerla de que no hay peligro. Utiliza armas normales para atacar a aquellos que desvían los ojos o sobreviven a su mirada, mientras sus serpientes venenosas atacan a los enemigos adyacentes. Su mirada petrificante transforma de forma permanente, a 30 pies. Una salvación de CD 15 de fortaleza lo niega. Al herir una medusa a un oponente, con su toque lo envenena. Salvación de fortaleza CD 14, daño inicial 1d6 fuerzaz, daño secundario 2d6 fuerza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario